Trinidad Ried Goycoolea

Trinidad Ried Goycoolea, periodista, ha trabajado tanto en televisión como en prensa escrita. Además es cofundadora del Colegio Santa Cruz de Chicureo y ha publicado varios libros de cuentos.

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Junio 2008
Atreverse a vivir en un Canopy
 por Trinidad Ried  []

Atreverse a vivir en un CanopyDe todas las cosas que existen en la vida, una de las que menos me imagino haciendo es tirándome por Canopy. Dicen, los que se han tirado por este desafiante cable que cruza los aires, que es una de las sensaciones más fuertes de estar vivo. El viento en la cara, la naturaleza en plenitud, el vértigo de la respiración a mil, …vivir conscientemente esos segundos como si fueran los últimos.

La mayoría de los mortales, no se tiran por Canopy porque les da miedo, porque representa un riesgo, porque están muy ocupados, porque no hay tiempo, porque no encuentran las personas ni las circunstancias adecuadas, uff un sin mil de excusas. Más allá de la metáfora, que no busca promover ni desprestigiar este deporte extremo, podemos aprender también algo para aplicar en nuestra vida diaria. ¿Vivimos realmente sintiéndonos vivos o transitamos sin percibir todo lo que se nos va cruzando por el frente?

Como comunidad del Colegio Santa Cruz de Chicureo, tuvimos la oportunidad de conocer a una de las pocas personas que disfrutaba promoviendo esta forma de vida al estilo Canopy (tanto literalmente como humanamente). El Nico Boescht no conocía el miedo a vivir intensamente, a responder a su esencia, de disfrutar cada minuto con alegría y entusiasmo, de soñar y llevar a la realidad todos sus proyectos tanto familiares, empresariales y de vida. Y todo esto lo hacía con sencillez, con tanta energía, deteniéndose en todo y en todos… El Nico no le oponía resistencia a la vida ( ni tampoco se la puso a la muerte, un paso más de la primera), navegaba con ella, fluía como un surfista experto en medio de las olas, sacaba de cada paisaje lo lindo, lo positivo, la maravilla que Dios había presentado en su trayecto de Canopy. Habrá libros que rellenar con su testimonio; por ahora algunas pequeñas anécdotas para hacerlas nuestras.

• Ver v/s mirar:

El otro día en una misa, en la que se recordaba su partida, una persona de edad mayor, muy sencilla y de bajo perfil relataba muy afectada que para ella el Nico era único. “Yo trabajo con mucha gente; muchas me miran…, pero no me ven. El Nico me veía: Tenía mucho respeto e interés por mí; me hacía sentir especial, lo más bacán ”, decía ella. Una primera lección entonces de la vida Canopy, es detenernos en cada persona, mirar su corazón con verdadero interés. Mirar a los hijos, la familia, los amigos, los compañeros de trabajo, como otro importante que no es casualidad que esté a mi lado. En definitiva, quererlo, darle un pedazo de nuestro corazón regalándole tiempo, atención, preocupación.

• Profesionalismo y capacidad de soñar:

Atreverse a vivir en un CanopyConocidas son las múltiples y exitosas aventuras empresariales que creó el Nico. Sin embargo, -y sobre todo en los tiempos de hoy- cuesta encontrar la compatibilidad entre “ese mundo” y el “humano“ que él logró. Se le veía ocupado, pero relajado, personal pero profesional, súper bien conectado, contactado, pero disponible y cercano. Minutos antes en que terminaba su funeral, un contingente muy numeroso de jóvenes vestidos todos iguales, que trabajaban con él en Latitud 90, se levantaron enjuagándose los ojos llenos de lágrimas, para despedirlo afuera de la Iglesia con un arco humano. No era al “jefe” al que despedían, era su líder; su amigo. Ahí quedaba en evidencia su calidad humana. Sin embargo, cuando ya llegaban afuera, uno de ellos le dio claras instrucciones a todo el grupo: “Todos con las poleras adentro, bien ordenados, como le gustaba al Nico”. Ahí quedaba en evidencia su profesionalismo, su trabajo bien hecho.

Si aún nos atemoriza vivir distinto a como vivimos, si no nos damos el tiempo, si dejamos que el “viento sólo nos lleve el pelo a la cara y no la disfrutamos conscientemente”, tenemos que tomar en serio que el tiempo se hace, la información se busca, los cambios se construyen desde adentro de cada uno… sólo basta atreverse a vivir en el Canopo, como lo hizo el Nico.

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