Trinidad Ried Goycoolea

Trinidad Ried Goycoolea, periodista, ha trabajado tanto en televisión como en prensa escrita. Además es cofundadora del Colegio Santa Cruz de Chicureo y ha publicado varios libros de cuentos.

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Junio 2008
¿Quieres ser súper héroe?
 por Trinidad Ried  []

C:\Archivos de programa\Microsoft Office\MEDIA\CAGCAT10\j0286034.wmfSin duda algo que encanta a grandes y chicos es la pasión por los poderes. Desde Ícaro que quería volar, hasta todos los monos animados que hoy ven nuestros hijos, hay una constante de anhelar fuerzas extraordinarias, capacidades ajenas al ser humano, la capacidad de hacerse invisibles, de correr más rápido que la luz, el poder trepar por los edificios, el conversar con los animales y así suma y sigue. Toda una fauna de habilidades -por el momento fantasiosas- que nos llenan de ilusiones e inundan la imaginación de libretistas y los que redactan comics.

Seguramente esta característica es propia del ser humano y se debe a razones históricas y psicológicas que no tienen lugar en el comentario de hoy, pero sí me quiero detener en la constatación de este anhelo y ver qué podemos sacar en limpio para nuestra vida diaria.

Constantemente veo a mis hijos discutiendo por los poderes que cada uno quiere tener; es más muchas veces juegan y me preguntan cuál sería el máximo poder que me gustaría tener. Los rankings de ellos oscilan entre el volar y la capacidad de viajar en el tiempo. Sin embargo y a la hora de la verdad, siempre me pregunto si se me diera la posibilidad de tener un don extraordinario, cuál elegiría. No me tientan mucho los talentos físicos, pero sí sueño con la sabiduría para ser feliz en forma permanente. Y no es que no lo sea, sino que creo que podría serlo mucho más y así también hacer mucho más felices a los que me rodean.

Creo que este súper poder -el querer ser feliz- es una búsqueda generalizada de los hombres y mujeres de todos los tiempos, pero pareciera que ahora está más difícil encontrarlo. Además los caminos que hoy se ofrecen son tremendamente variados y muchos de ellos terminan siendo espejismos que se desvanecen sin poder nunca tocarlos: la imagen, el reconocimiento, el éxito, la fama, el bienestar económico… sin embargo también hay algunas pistas que nos pueden ayudar a acercarnos y poder ser Súper Héroes de la Felicidad:

1. El traje: todo súper héroe siempre ha tenido una vestimenta que lo caracteriza y que hace evidente su poder. En el caso nuestro pienso que una buena capa sería de la de gratitud; vestirse constantemente de todos los milagros que ocurren constantemente en nuestras vidas nos dará una actitud positiva y optimista frente a lo que suceda. Un buen antifaz sería la sonrisa; que fuera ella nuestra carta de presentación frente a todos los que encontremos en el camino; incluso el antipático y el apático… qué increíble fuerza tiene una sonrisa gratuita y llena de afecto. Un buen escudo sería la valentía, para así atreverse a ser diferente y bajarse de ciertas “auto exigencias del sistema”. Un buen cinturón sería la capacidad de dar: hoy algunos hablan de “enamorarse de dar”, dar tiempo, dar atención, dar cariño, dar paciencia, dar ayuda material, dar tu corazón aún a riesgo de sufrir.

2. Tener en cuenta que nos debilita para alejarnos de eso: se acuerdan de la kriptonita que dejaba a Súperman al borde de la muerte; bueno él y sus archi enemigos sabían que esa era su debilidad y hacía todo lo posible para no tomar contacto con ella o defenderse a tiempo. Lo mismo debiéramos hacer nosotros: si sabemos que nuestro talón de Aquiles es la rabia, debemos trabajar para que ella no nos domine, para poder expresarla de forma adecuada, para tomar conciencia que no somos rabia, sino que es sólo una emoción con la que no debemos fundirnos. Lo mismo con la tristeza o el miedo; si la debilidad nos entra por ahí; no dejemos que nos invada. Para ello es bueno mirar con objetividad las causas y reenfocarnos en el amor. Temor y amor no son compatibles; luz y oscuridad tampoco. Aquí hay que hacer el trabajo personal, revisarse en dónde nos caemos siempre y buscar salidas, porque las hay…

C:\Archivos de programa\Microsoft Office\MEDIA\CAGCAT10\j0286034.wmf3. Cargarse de la fuente del poder: No se si todos recuerdan a Súper Tribi (hoy más conocido como Goofy) cuando se le estaban terminando los poderes; él iba a su jardín y comía los manís mágicos que le devolvían las fuerzas. Nosotros debiéramos hacer lo mismo. Cada vez que nos sintamos sin energía y con la desesperanza llegando al cuello, podemos acudir a la fuente de todos los poderes: Dios. El es claro al decirnos que El es la fuente de la vida eterna; que si nos unimos intrínsecamente a El no necesitamos nada más. Es más, en algunas contadas ocasiones hemos podido sentir esa plenitud al ser uno con Dios, o bien hemos podido admirar la felicidad con que viven los que realmente tienen una fe madura.

4. Vencer al enemigo: el gran boicoteador de la felicidad de todos es el EGO; ese que nos hace identificarnos con lo que no somos; con las cosas, con los roles, con la imagen, con las emociones, con los pensamientos, con lo físico… entonces sufrimos y vivimos en el drama en vez que en la felicidad. Si realmente tomáramos conciencia de que somos hijos de Dios, todos, no nos haríamos esclavos de lo externo y viviríamos con más plenitud y gozo cualquier cosa que se nos asome al camino.

5. La liga de la justicia: Muchos héroes se unen para vencer; cada uno aporta su poder y arman un grupo aún más fuerte que lo individual. Lo mismo podríamos hacer nosotros; si reconocemos algunas fortalezas o dones especiales en nosotros, podemos aportarlas a un grupo mayor y a la vez alimentarnos de lo que no tenemos. Si somos inspirados, pero desordenados; ayudémonos del organizado y metódico. Podemos formar “grupos de poder” en todas partes: en la familia, en el trabajo, en las amistades etc…

Después de todo esto creo que podemos ser Súper héroes, sólo nos falta alimentarnos de la fuente, y salir a volar… miren que el mundo nos necesita.

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