Trinidad Ried Goycoolea

Trinidad Ried Goycoolea, periodista, ha trabajado tanto en televisión como en prensa escrita. Además es cofundadora del Colegio Santa Cruz de Chicureo y ha publicado varios libros de cuentos.

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Parirás con dolor
Agonía y éxtasis simultáneos: ¿ es posible?
 por Trinidad Ried  []

C:\Archivos de programa\Microsoft Office\MEDIA\CAGCAT10\j0286034.wmfDespués de varios años y meses en que esperábamos la visita de la cigüeña de Paris, al fin ésta se dignó a visitarnos como familia y ha depositado en mi interior en pequeño nuevo ser para cuidar. Además de llenarnos una infinita felicidad porque era alguien muy esperado, no tardaron en aparecer también las molestias propias del embarazo, las que sumadas a la” experiencia”, realmente me ha quitado mucha energía y vitalidad. A pesar de estar plena de gozo y alegría, me siento al mismo tiempo muy debilitada y sin entusiasmo. Cómo es posible entender sensaciones y estados tan contradictorios en una misma persona…

Frente a esta inevitable pérdida de fuerzas y entusiasmo, por razones súper justificadas y biológicas, creo que hay dos caminos a seguir: el dejar vencerse por la fuerza de las hormonas y literalmente sobrevivir por la vida o bien tomar todo eso, rearmarse, y ponerle el empeño que falta, para vitalizarse desde lo más pequeño que encontremos y con agonía, disfrutar el éxtasis. Una forma concreta de hacerlo es visualizar el nacimiento: sólo ver la carita de mi hijo o hija, en unos meses más me dan ánimo para seguir…

Y dónde estaría la raíz de tanta paradoja; creo que precisamente en el hecho de lo que me hace estar “mal” es algo intrínsecamente bueno y motivo de felicidad. Lo que nos hace estar decaídos por un momento, es a la vez lo que nos da sentido de vida, lo que nos llena el alma y también el cuerpo… en este caso. Además, después de unos buenos mareos, siempre viene, aunque sea por un ratito corto un viento fresco que te aclara la cabeza; después de la molesta pesadez en el estómago, siempre viene un momentito de calma y placidez. Todo esto para que después de la larga espera, podamos dar a la luz una nueva vida, un nuevo ser que viene a ocupar una misión y un lugar maravilloso en nuestra realidad y en la del mundo en general

C:\Archivos de programa\Microsoft Office\MEDIA\CAGCAT10\j0286034.wmfTomando esta imagen creo que hay algunas lecciones que podemos sacar de los múltiples “embarazos” que anidamos cada día en nuestras vidas.

En primer lugar, el constatar que a veces lo que más nos llena de sentido y felicidad, es lo que más nos desgasta, nos “chupa” todo lo que tenemos, desde el tiempo, la libertad… incluso la paz. Por eso la importancia de reenfocar la mirada hacia “al parto final”. Mirar la carita de “ese hijo o hija” que está por nacer y que requiere de molestias y esfuerzos previos. Puede ser un proyecto de trabajo, una casa, una operación, un tratamiento médico, las horas extras de pega, los trasnoches, los desvelos… Con todo ello me puedo sentir agobiado y/o cansado pero es intrínsecamente bueno.

Tomemos un ejemplo genérico: la familia. Evidentemente ella nos da miles de satisfacciones, de alegrías, de orgullos, de retribuciones afectivas y cuidados maravillosos. Es por la que nos movemos, es por la que trabajamos, por la que madrugamos y nos esforzamos. Sin embargo, al mismo tiempo nos vemos donándoles gratuitamente nuestra disponibilidad y agenda casi por las 24 horas del día… Resulta aparentemente ilógico, pero a la vez absolutamente real, que esa “agonía” nos hace vivir con una felicidad desbordante.

Imagen1.jpgOtra mirada frente a esta imagen del embarazo, es la de qué hacer con las molestias de la vida. Los vómitos, mareos, nauseas y dolores de cabeza son inevitables en su mayoría de las veces. Así también hoy hay problemas que parecen parte “del paquete”: los tacos, la pobreza, la falta de tiempo, la escases de fondos, la contaminación etc… Frente a esto, como decía anteriormente hay dos caminos a seguir. Hay muchos que se dejan llevar por la falta de entusiasmo y la apatía; pareciera que lo externo dominara las fuerzas internas y la actitud reinante fuera una apagada resignación. Abisma ver cuánta gente ya ni siquiera pelea por lo que considera importante y sobreviven a lo que les toca.

Muy por el contario, la actitud frente a estos sucesos, creo que debiera ser en primer lugar la aceptación. La vida tiene “dolores” que nos ayudan a ser mejores, a crecer desde estos momentos de aparente sin sentido. Es más siempre dicen con respecto a los embarazos: mientras peor uno se siente, mejor va todo. Qué ganas de que actuáramos así también en nuestra vida cotidiana…

Creo que ese es precisamente el misterio de la cruz: Jesús sabía que iba a sufrir hasta el extremo, pero era tal su felicidad por el resultado siguiente, que fue capaz de sufrir la agonía, para resucitar al éxtasis.

En segundo lugar, vitalizarse de los pequeños detalles que se nos aparecen entre un achaque y otro. Por ejemplo si estoy en un taco – evidentemente aburrido- quizás podemos alimentarnos de la buena música que están dando en la radio o de la buena conversación que he podido establecer con un hijo, o de los colores maravillosos que veo en los árboles otoñales. Tomar energía de cada viento fresco que aparece frente al dolor es una muy buena práctica. Siempre he admirado a las personas que en las visitas a enfermos, son capaces de hacer reír a los que están presentes con una broma asertiva y simpática, que rompe el dolor, aunque sea por unos minutos. Incluso frente a la muerte… hay personas que vitalizan ese momento. Los que sacan anécdotas, los que gozan con las canciones o las flores de la misa; hasta los que cuentan chistes… son agüita fresca frente al sufrimiento objetivo. No optan por la apatía, si no que se agarran de lo que pueden para mirar todo con optimismo y alegría lo que tengan al frente.

Nosotros, hombres y mujeres, en la medida que podamos, estamos invitados a pasar por las molestias “del embarazo” de cada circunstancia que vivamos, para dar vida a todos los “hijos” que tenemos en espera. Y a pesar de los sufrimientos, estar simultáneamente felices de lo que estamos anidando.

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